Ayer me encontré en el autobús con una compañera de colegio; hacia 13 años que no la veía, vamos desde que salí del colegio. Tras una breve charla tipo: ¿qué tal estás?, ¡Cuánto tiempo!, ¿a que te dedicas?, ¿Dónde vives?... Llegó la pregunta del millón: ¿estas casada?....
Hace unos meses, el hecho de que me hicieran la famosa pregunta no me afectaba, pero últimamente sí, quizá porque me cada vez me la hacen más a menudo…. Y porque siempre que me encuentro con alguna compañera del cole, ya está casada e incluso con niños. De hecho, ayer comentábamos que podíamos hacer una comida ó una cena de exalumnas, y lo único que vino a mi cabeza fue: yo sola en medio de un montón de parejas felices (las petulantes parejas, como diría Bridges Jones).
Desde luego ahora mismo, en mi lista de prioridades no está casarme y tener hijos, sino en el encontrar un trabajo estable e independizarme; y a continuación encontrar una pareja con la que quiera formar un familia (aunque esto ya no dependa solamente de mi). No voy a negar que en ciertas ocasiones, sí que hecho de menos tener a alguien, pero no se si estoy preparada para aguantar determinadas cosas. Me explico, tengo una amiga casada y otra que vive con su pareja, son de distintas generaciones (se llevan 10 años de diferencia), pero en el fondo se parecen un poco.
Yo, el día de mañana, no quiero irme a vivir con alguien para tener que: trabajar fuera de casa, limpiar, hacer la comida, planchar… Y tener que pasarme horas sola en mi casa, mientras mi pareja va a tomar una cerveza con sus amigo, ó de cena. No me han educado para eso.
Quizá la que deba cambiar el chip sea yo, pero no quiero; antes, prefiero acostumbrame a la idea de ser una solterona que viva rodeada de gatos.
Pero bueno, de momento seguiré disfrutando de mis amigos (todos solteros) y viviendo una segunda juventud (ya que ahora dispongo de dinero para disfrutarlo). Y lo que tenga que venir, vendrá.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario